17 de enero de 2013

Dios no nos perdonará

En el cine, junto a un amigo: asistimos enmudecidos a la manifestación de la vida que nos ofrece Sergio Castellitto en "Venuto al mondo".

Por segunda vez, el director italiano convierte en ilusión audiovisual un poderoso texto de su mujer, la escritora dublinesa Margaret Mazzantini. Y lo hace con un más que aceptable resultado.

Porque esta manifestación de la vida que nos ofrece encarnado en la figura de la italiana Gemma es, principalmente, el deseo insatisfecho de una mujer por concebir un hijo. "Soy esteril"- confiesa una joven Penélope Cruz a mitad de metraje- "Quiero un niño que tenga sus pies". Y a su lado, en la cama, su amigo el poeta sarajevita Gotjo y su pareja, un fotógrafo americano, que tiene los pies descalzos y la mirada llorosa.

Una dramática y lúcida historia con saltos temporales bendecidos por un excelente y dinámico montaje, una banda sonora que supera las expectativas que se tienen ante un compositor primerizo en esto del cine, unas interpretaciones potentes y una ambientación, caracterización, vestuario y maquillajes que nos transportan de un modo irrevocable al Sarajevo de los años 80 y 90.

Esta película, "Volver a nacer" en castellano, es el espejo doloroso y crudo de un asedio a una ciudad. Una ciudad gobernada por poetas y artistas que en poco tiempo se vio consumida por la barbarie, la enajenación, la violencia injustificada, la intolerancia, el racismo y la omisión de socorro internacional.
También es el espejo del deseo de unos padres por tener un niño, la complejidad de asumir las situaciones a las que la vida nos enfrenta, la aletoriedad de nuestras propias vivencias. El regreso de los fantasmas.

Os dejo algunas frases de impagable belleza que Castellito trasladó al film:

- En italiano:

Perché nella vita capita di rinunciare alle persone migliori a favore di altre che non ci interessano, che non ci fanno del bene, semplicemente ci capitano tra i passi, ci corrompono con le loro menzogne, ci abituano a diventare conigli?

Non siamo altro che pesci... branchie che si gonfiano e si chiudono.. poi viene un gabbiano che dall'alto ci prende e mentre ci smembra ci fa volare, forse è questo l'amore.

E' stato più facile prima correre sotto le granate che dopo passeggiare sulle macerie.

Pensai che mi avesse atteso, che mi fosse venuta incontro per soccorrermi, che fosse nata per quello..

Le dice hai un futuro, lei si toglie la tromba dalla bocca, si lecca le labbra, dice mi piacerebbe averlo con te. Lui sorride, piantala, non scherzare. Non sto scherzando, per questa notte potremmo fare come se avessimo un futuro. Ha troppo fiato nei polmoni, è troppo sfacciata questa ragazzina, lui la guarda: stai al tuo posto

L’Amore è come il mare. Va e viene, ma è sempre lo stesso

Ti ritrovo in questa prima notte sarajevita dopo tanti anni. Palate di vita. La mia pelle bianca ha più di cinquantanni di pensieri e azioni. Ti piacerei ancora, Diego? Ti piacerebbero questa pelle molle sotto il mento, queste braccette? Mi ameresti ancora dello stesso amore carnale, della stessa gioia? Un giorno mi hai detto che mi avresti amata anche vecchia, che mi avresti leccata anche decrepita. Me lo hai detto e io ti ho creduto. E poco importa se il tempo non ci ha lasciato sperimentare. Da qualche parte siamo invecchiati insieme, da qualche parte continuiamo a rotolarci e a ridere.

http://www.quartopotere.com/recensioni-film/al-cinema/venuto-al-mondo

4 de enero de 2013

Fracatán de tirabuzones. Prólogo de Arturo Pérez-Reverte

PRÓLOGO DEL LIBRO “FRACATÁN DE TIRABUZONES”, publicado por Alfaguara:
Salvador Tió era un hombre honrado, un luchador y un caballero. Amaba su lengua y su memoria más que ninguna otra cosa en el mundo, y les fue fiel hasta el final. Creía en la libertad, en las batallas difíciles que uno libra hasta el sacrificio para que las ganen otras generaciones. Creía, sobre todo, en las reservas morales que permiten a un pueblo aborrecer la entrega y la sumisión, resistir con la razón y no sólo con el corazón o los redaños, y mantenerse tan equidistante de la vileza derrota por igual la fuerza amparada en la ley como la fuerza amparada en la ley como la fuerza sin el freno de la ley. No creía en otra arma que la democracia, ni en otra raza que la cultura. Y tenía la certeza de que la lengua, el español que hablaba y escribía, y que tanto amó toda la vida, era el más eficaz y noble argumento para defender a su querido Puerto Rico. Su identidad y su memoria. Su presente y su futuro.
La casta de hidalgo de Salvador Tió, en el sentido amplio y generoso del término quedó probada cada una de las innumerables veces en que desenfundó la espada para defender su lengua: esa cultura que, en el fondo, es la única y verdadera patria, o la única razón noble sobre la que puede asentarse la palabra patria. Entendida ésta como plaza común, como foro donde muchos pueblos y muchos siglos y muchas gentes se encontraron, convivieron y llegaron a tejer el territorio fascinante de una memoria. Y hablo de español, y no de castellano. De abarcar, y no de excluir. Hablo de hispanoamericano abierto a la transformación a la vida, y no de un inmóvil baluarte encastillado en su propia tumba. Hablo de vida rica en evolución continua, desprendiéndose de la ganga y la basura, y apropiándose aquí y allá, sin el menor complejo, de todo lo que la haga vivir y transformarse en futuro.
En este contexto se inserta este Fracatán de tirabuzones. En la lucidez y el humor, en la ironía y la rapidez, en la cultura y en la memoria. Porque el tirabuzón de Salvador Tió no es sino la estocada rápida, certera, que una lengua viva, hermosa y secular, una lengua de limpia ejecutoria, asesta en el centro mismo de lo cotidiano, de la reflexión, de los objetos y de los seres. El tirabuzón es digno descendiente de las fintas, los ángulos, la esgrima perfecta que los maestros del Siglo de Oro, Quevedo, Gracián, Lope, Cervantes, fijaron en tratados magistrales que todavía siguen vigentes. Es un juego, un relámpago breve, y un actor solemne al mismo tiempo: lo mismo arranca la sonrisa que pone en marcha efectos dominó de insospechadas consecuencias. Y lo más singular resulta evidente: en realidad Salvador Tió no crea tirabuzones, ni los planifica, ni los inventa. Son ellos quienes lo eligen a él, del mismo modo que las mujeres hermosas eligen al hombre destinatario de su sonrisa. No hay artificio en estas páginas, porque en tan corta distancia el artificio es imposible. Y en buena esgrima, tanto de acero como de palabras, lo simple es inspiración y lo complejo es sólo es técnica.
Por eso los invito a disfrutar de este Fracatán de tirabuzones, felizmente rescatado para esa lengua y esa patria o territorio común que compartimos. En un Puerto Rico que sigue aportando una cuota heroica en la defensa español – cada uno tiene la lengua que se merece - , toda la obra de Salvador Tió merece respeto e iniciativas que espanten el olvido. Así, confío en que esta botella, de nuevo dé vuelta al mar del Caribe y Latinoamérica, lleve sus mensajes a las muchas manos que también ella merece.
Extraído de la revista ESCENARIO. San Juan, Puerto Rico. 16 de febrero de 2002
Más información sobre Salvador Tió: http://dev.salvadortio.com/