Mi decalogo de esgrima

1. Debes aceptar la derrota sin enfadarte ni hundirte, revisa en qué has fallado y cámbialo. Sólo tú puedes cambiarlo, no esperes que llegue por arte de magia, inspiración divina o tu profesor te lo diga.
2. No te hundas si no te salen las cosas como quieres o intentas. Practica y estudia: a tí mismo y a tu rival. Estudia tus movimientos y los suyos. Si continuas así de previsible el tocado siempre será suyo.
3. Crees que sólo basta con tocar al otro y hay mucho trabajo detrás: cálculo de distancias, estrategias de tocado, de paradas, de respuestas, movimientos, velocidad, equilibrio, resistencia y cabeza.
4. Si el resto de la clase avanza y tú estás estancado, no eches la culpa al profesor ni discutas de esgrima con él en clase. No es la clase quien se tiene que poner a tu altura, sino tú a la altura de la clase.
5. Debes tener control sobre todas tus acciones, tus movimientos, tus pensamientos, la punta de tu espada, pero sin dejar de tener en mente al adversario, sus movimientos de brazos y piernas y la punta de su arma.
6. Nunca des la espalda a un rival. El asalto no acaba cuando no puedes más, acaba con el último tocado. Siempre en guardia. Alerta
7. No pierdas nunca de vista el arma de tu rival. No avanzes hacia él si eres blanco. Busca el momento justo para atacar cuando tu rival esté en desequilibrio. Hazle entrar en ese desequilibrio, engáñale.
8. Por supuesto, engaña a tu rival siempre de manera distinta, no seas previsible en nada.
9. Como dijo creo que Moliere: el arte de la esgrima es tocar y que no te toquen.
10. Respeta a tu adversario con un comportamiento intachable durante el asalto. Salúdale al inicio y tras terminar.

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